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Hablamos y escribimos mensajes de texto, mandamos fotos o vídeos por Snapchat y tenemos conversaciones subidas de tono. Salimos y aprovechamos la happy hour, vamos a tomar un café o a beber cerveza; cualquier cosa con tal de evitar tener una cita de verdad. Nos mandamos mensajes para quedar y mantener una charla insustancial de una hora solo para volver a casa y seguir manteniendo una charla insustancial mediante mensajes de texto. Al jugar mutuamente a juegos en los que nadie es el ganador, renunciamos a cualquier oportunidad de lograr una conexión real. Competimos por ser el más indiferente, el de la actitud más apática y el menos disponible emocionalmente. Y acabamos ganando en la categoría el que acabará solo.

Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla. Queremos cogernos de las manos, pero no mantener contacto visual; queremos coquetear, pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un felices para siempre, pero no queremos esforzarnos aquí y ahora. Queremos tener relaciones profundas, pero sin ir muy en serio. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.

Queremos alguien que nos dé la mano, pero no queremos darle a alguien el poder para hacernos daño. Queremos oír frases cutres de ligoteo, pero no queremos que nos conquisten… porque eso implica que nos pueden dejar. Queremos que nos barran los pies, pero, al mismo tiempo, seguir siendo independientes y vivir con seguridad y a nuestro aire. Queremos seguir persiguiendo a la idea del amor, pero no queremos caer en ella.

No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, “mantita y peli” y fotos sin ropa por Snapchat. Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación de verdad. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Queremos sentir que conectamos con alguien lo suficiente, pero no demasiado. Queremos comprometernos un poco, pero no al cien por cien. Nos lo tomamos con calma: vamos viendo a dónde van las cosas, no nos gusta poner etiquetas, simplemente salimos con alguien.
Cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos. Nos escondemos. Nos vamos. Hay muchos peces en el mar. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo hoy en día…

Esperamos encontrar la felicidad. Queremos descargarnos a la persona perfecta para nosotros como si fuera una aplicación nueva; que puede actualizarse cada vez que hay un fallo, guardarse fácilmente en una carpeta y borrarse cuando ya no se utiliza. No queremos abrirnos; o, lo que es peor, no queremos ayudar a nadie a abrirse. Queremos mantener lo feo tras una portada, esconder las imperfecciones bajo filtros de Instagram, ver otro episodio de una serie en vez de tener una conversación real. Nos gusta la idea de querer a alguien a pesar de sus defectos, pero seguimos sin dejarle ver la luz del día a nuestro auténtico yo.

Sentimos que tenemos derecho al amor, igual que nos sentimos con derecho a un trabajo a jornada completa al salir de la universidad. Nuestra juventud repleta de trofeos nos ha enseñado que si queremos algo, merecemos tenerlo. Nuestra infancia rebosante de películas Disney nos ha enseñado que las almas gemelas, el amor verdadero y el felices para siempre existen para todos. Y por eso no nos esforzamos ni nos preguntamos por qué no ha aparecido el príncipe o la princesa azul. Nos cruzamos de brazos, enfadados porque no encontramos a nuestra media naranja. ¿Dónde está nuestro premio de consolación? Hemos participado, estamos aquí. ¿Dónde está la relación que merecemos? ¿Dónde está el amor verdadero que nos han prometido?

Queremos a un suplente, no a una persona. Queremos un cuerpo, no una pareja. Queremos a alguien que se siente a nuestro lado en el sofá mientras navegamos sin rumbo fijo por las redes sociales y abrimos otra aplicación para distraernos de nuestras vidas. Queremos mantener el equilibrio: fingir que no tenemos sentimientos aunque seamos un libro abierto; queremos que nos necesiten, pero no queremos necesitar a nadie. Nos cruzamos de brazos y discutimos las reglas con nuestros amigos, pero ninguno conoce el juego al que estamos intentando jugar. Porque el problema de que nuestra generación no quiera relaciones es que, al final del día, sí que las queremos.

Krysti Wilkinson

Comentarios

  • En primer lugar y con todo el respeto a los comerciantes. Me parece esta fecha de lo mas simplona por no utilizar otra palabra. A la mayoría y me incluyo yo (para no parecer un fariseo), no nos va el compromiso serio, huimos como la peste de esa idea, pensamos en un royo de una noche, en relaciones de usar y tirar. A nosotros nos gustan de gimnasio y etc… y a ellas también, creemos que teniendo un cuerpo perfecto nos vamos a comer el mundo (pero no cuidamos la parte interior), nos convertimos en objetos de marketing. No queremos tener malos royos con nuestra pareja, ni tenemos paciencia y no sabemos escuchar, algunos/as son infieles por que nuestra pareja nos aburre (la usamos para satisfacer nuestros deseos), no nos gustan los hijos (a ellas le resulta machista el tener que dejar el trabajo para cuidar de sus hijos y ellos no hacen nada ni ayudan a su pareja en nada ni en su casa), nos acordamos de nuestra pareja en San Valentín y el resto del año no estamos enamorados. Por cierto ¿cuantos de nosotros hemos llevado una flor a nuestra madre celestial en San Valentín?¿Estamos enamorados de Dios y de la virgen? supongo que nadie. Por cierto las relaciones de parejas son muy complejas y hay momentos en los que hay que darse una tregua mi respeto al grupo SEPAS. También como soltero que soy y seré por convicción recordar que esta es una buena opción y por cierto no es un signo de ser un fracasado (no hace falta casarse, escribir un libro y plantar un árbol). Promocionemos más la soltería

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  • 19:30SEMINARIO 2: LOS EJERCICIOS DE IGNACIO DE LOYOLA
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3
  • 19:00GRUPO DE ORACIÓN
  • 19:30TALLER 1: ESPIRITUALIDAD DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS
  • 22:00GRUPOS MAGIS JÓVENES
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3
  • 11:00ADORA Y CONFIA
  • 12:00EUCARISTÍA
  • 20:30EUCARISTÍA JÓVENES
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  • 22:00GRUPOS JÓVENES MAGIS
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  • 19:00AMIGOS DEL DESIERTO
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  • 19:00GRUPO DE ORACIÓN
  • 19:30TALLER 1: ESPIRITUALIDAD DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS
  • 22:00GRUPOS MAGIS JÓVENES
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  • 10:00SEMINARIO 1: INTRODUCCIÓN A LA ESPIRITUALIDAD IGNACIANA
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  • 11:00ADORA Y CONFIA
  • 12:00EUCARISTÍA
  • 20:30EUCARISTÍA JÓVENES
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  • 22:00GRUPOS JÓVENES MAGIS
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  • 19:00AMIGOS DEL DESIERTO
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  • 19:00GRUPO DE ORACIÓN
  • 19:30TALLER 1: ESPIRITUALIDAD DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS
  • 22:00GRUPOS MAGIS JÓVENES
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  • 10:00RETIRO MENSUAL
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  • 12:00EUCARISTÍA
  • 20:30EUCARISTÍA JÓVENES
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  • 22:00GRUPOS JÓVENES MAGIS
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  • 19:00AMIGOS DEL DESIERTO
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  • 19:00MISA DEL GALLO
  • 19:00GRUPO DE ORACIÓN
  • 22:00GRUPOS MAGIS JÓVENES
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  • 20:30EUCARISTÍA JÓVENES
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  • 19:00AMIGOS DEL DESIERTO
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  • 22:00GRUPOS MAGIS JÓVENES
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