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Ofrecemos esta propuesta como recurso para una reunión de grupo, para un tiempo de reflexión personal o de oración comunitaria durante el Adviento.

Nuestras familias, nuestras comunidades cristianas son punto de encuentro en el que nos cruzamos personas con historias, en ocasiones, anónimas que deseamos poner en valor. Queremos que nuestro camino de Adviento hacia la Navidad sea  la oportunidad para descubrir y compartir la esperanza que todos recorremos. En este tiempo de Adviento:

1.- Acércate a las esperanzas de otros, préstales atención, crea ocasiones para hablar sobre ello. Puede ser en una oración que preparáis, en una reunión del grupo de la parroquia, de tu comunidad cristiana.

2.- Dedica algún tiempo personal a poner por escrito tu propia historia de esperanza: lo que te va alentando, impulsando, los lugares de los que se nutre tu esperanza, las personas que la sostienen… Puede ser como tu “diario” de Adviento.

3.- Junto al Belén que pongáis en casa o en la parroquia… dejar un lugar donde todos puedan colocar lo que hayan escrito de su historia de esperanza.

Te proponemos unas plegarias de esperanza que te pueden acompañar a lo largo del Adviento:

PLEGARIA 1 José María Rodríguez Olaizola SJ

Encogidos, acogotados, mirando hacia abajo, hacia lo previsible, rumiando heridas musitando condenas asumiendo la derrota antes incluso de luchar la vida. No es así como nos quieres, Señor de la eterna promesa. Tu grito es urgencia, llave, energía, alimento y bandera. “Vamos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”. Así que alzaremos el rostro y miraremos, cara a cara, a la calma y la tormenta, sonreiremos a las sombras, sin renunciar al coraje y la esperanza. Porque Tú dices que es posible. Y queremos creerte.

PLEGARIA 2 Adaptación del salmo 70 (Rezandovoy)

¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora! Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas ignorando el amor que lo sustenta. Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos se tienden trampas y se esconden lazos. Ven, que la libertad está entre rejas del miedo que unos a otros se profesan. Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos cuando tanto camino está cerrado ¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora! ¿No has de ser la alegría de los pobres, de los que en ti su confianza ponen? ¿No has de ser para el triste y afligido consuelo en su pesar, luz en su grito? ¿Quién pondrá paz en nuestros corazones si tu ternura y compasión se esconden? ¿Quién colmará esta hambre de infinito si a colmarlo no vienes por ti mismo?

PLEGARIA 3 Benjamín González Buelta SJ

Esperaré a que crezca el árbol y me dé sombra. Pero abonaré la espera con mis hojas secas. Esperaré a que brote el manantial y me dé agua. Pero despejaré mi cauce de memorias enlodadas. Esperaré a que apunte la aurora y me ilumine. Pero sacudiré mi noche de postraciones y sudarios. Esperaré a que llegue lo que no sé y me sorprenda. Pero vaciaré mi casa de todo lo enquistado. Y al abonar el árbol,  despejar el cauce, sacudir la noche y vaciar la casa, la tierra y el lamento se abrirán a la esperanza.

Comentarios

  • Me entusiasma la tercera plegaria. Creo que va a ser mi guía, no solo para Adviento. Gracias.

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