En mi vida, mi gran esperanza es…, mis mayores dificultades son…, tengo sin resolver… Me han configurado (tales personas, acontecimientos…), lamento…, he amado…, me hubiera gustado conjugar más el verbo…, he aprendido…, mis convicciones más profundas son…
Y…, ¿qué tendrá esto que ver con una Escuela de Escucha? ¿Y más en concreto con la Escuela de Escucha de Valencia?
Pensando, (y construyendo) el sentido que tiene la labor de escucha, su objetivo, la cartografía del proceso, así como las técnicas y estrategias que se ponen a disposición de las personas a las que escuchamos, para que, reformulando a William Worden, estas puedan involucrarse en un proceso activo y dinámico en que “el doliente debe reconstruirse”…, el dolor debe llorarse, la herida/vivencia debe abrirse, limpiarse, para que así, se pueda transformar en suelo fértil para el crecimiento de un nuevo “yo”, que no será el mismo al que había, sino su “versión 2.0”, la que integra el sufrimiento habido, la que abre y amplia lo consciencia (y la vida) en lugar de cerrarla en un proceso de muerte y dolor.
Esto, nunca es fácil, el re-nacer, y será un proceso necesario en algunos momentos de la vida, algunos de ellos, los transitaremos con mayor facilidad, otros, con desgarro, y tal vez, la necesidad de ser escuchad@s.
Hablar con un/a escucha, es una “escusa” para dirigirnos a nosotr@s mismo@, pero a través de otr@ que lo facilita, pero en realidad, se trata de hablarse al corazón, de dejar más bien que este hable, y para ello, las personas que nos sentamos frente al sufrimiento de otro ser humano, lo hacemos desde un marco concreto, el del Counsellling, que da pie a la: “Autoexploración, Autocomprensión y Plan de Acción”; emanadas de la triada Rogeriana, ya sabéis, la “Aceptación incondicional, empatía y autenticidad”, mediante un diálogo presidido desde el: “triángulo sano de sentimientos”, es decir, la paz, el deleite y el agradecimiento, sustituyendo estos, a sus lados opuestos, la rabia, la hostilidad y el miedo, desde donde tant@s guían sus vidas o abren el diálogo.
Este proceso de Counseling, se puede vivir o necesitar en distintos ámbitos o momentos de la vida, como: un duelo, la migración, la salud, la trayectoria educativa, las relaciones, y un largo etcétera.
Este lugar de presencia privilegiada desde el que asomarnos al alma de quién se sienta delante de nosotr@s, requiere de cierto: “dress code”, es decir, de unos requisitos necesarios para nuestro autocuidado, que deberermos garantizar, por nosotr@s mism@s y por el bien de a quien pretendemos ayudar, necesitando desarrollar nuestro propio autoconocimiento y gestión emocional, no somos un telón de fondo o soporte donde se proyecta, sino un instrumento, una herramienta que debe estar afinada y calibrada, además de por supuesto, formada.
Para ello, la necesidad y sentido de esta Escuela de Escucha que hemos desarrollado en el Centro Arrupe desde el mes de octubre, y que realmente, es solo el inicio de un camino que si lo andamos como se requiere, no concluye jamás, sino que se va haciendo más alto, más profundo y más ancho en la medida que avanzamos.
¿Lo andas con nosotr@s? Allí estaremos, en el Centro de Escucha de Valencia.
Bruno Vila Vila.

