Un curso más las personas que participamos en diversas iniciativas y grupos que hacemos vida en el Centro Arrupe Valencia nos unimos para compartir la peregrinación a Gandía y a Fontilles durante el fin de semana del 17 y 18 de mayo.
Durante dos días hemos tenido la oportunidad de caminar, conversar, hacernos escucha, orar, contemplar paisajes de gran belleza y hacer memoria agradecida por tantos hombres y mujeres que entregaron sus vidas al servicio de los más vulnerables.
Regresamos con el corazón nutrido por tanto bien recibido, por como el Señor se nos regala cuando sus hijos e hijas caminan juntos buscándole y hallándole.
Compartimos algunos de los ecos de estos días;
La Peregrinacion Gandia-Fontilles ha sido una experiencia de comunidad llena de belleza y hondura. Me surge agradecimiento por lo vivido:acercarnos a la figura de Francisco de Borja en su preciosa ciudad natal y encontrarme de nuevo en Fontilles. El dolor tiene muchos rostros pero tambien los rostros de la entrega y generosidad. En Fontilles se percibe la alegria del dolor como dijo el P. Adolfo Nicolas cuando lo visitó hace años.
Ha sido una bendición compartir y celebrar que somos amigos en el Señor.
Esperanza
Los pasados 16 y 17 de mayo un grupo de amigos del Centro Arrupe, muchos ya conocidos de otras peregrinaciones, viajamos a Gandía y Fontilles con igual disposición peregrina que a otros lugares de significación ignaciana. ¿Con qué me quedo de ambos lugares? Gandía me ayudó a conectar con la grandeza de ánimo de San Francisco de Borja: todo un señor temporal, con múltiples compromisos políticos y administrativos de gran altura y patrimonio que atender, y que sin embargo es capaz de responder a la llamada del Señor. Fontilles es un ejemplo, especialmente llamativo por múltiples razones, del fuego que mueve otros fuegos para responder de manera práctica y eficaz desde la fe a una realidad injusta. Más allá de las circunstancias concretas de ambos lugares, me sirvieron para tratar de llevar a mi vida la libertad y deseo de seguir a Jesús de Francisco y el adecuado uso de los talentos de que hicieron gala los responsables de Fontilles.
Roberto







El sábado 16 salíamos hacia Gandía. Teníamos dos días para convivir y sentirnos familia.
Nos alojamos en la Casa de Espiritualidad de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús en Benirredrà (Gandía), lugar donde se respira un ambiente que favorece y ayuda a la oración, reflexión y descanso. Les agradecemos la hospitalidad y las viandas que nos ofrecieron.
Dejamos las maletas y nos fuimos a visitar el convento de Santa Clara de la orden religiosa de las Clarisas. Fue una maravilla poder contemplar pinturas y esculturas religiosas de maestros como Paolo de San Leocadio, Juan de Juanes, Salzillo y José de Ribera, el Españoleto. Todo ello gracias a la estrecha relación de las mujeres de la familia Borja con la orden de las Clarisas. Cabe destacar a María Enríquez, abuela de San Francisco de Borja. La iglesia alberga la imagen de la virgen de Baluarte o de la Lluvia y la tradición propicia que las novias lleven huevos para que no llueva el dia de su boda.
Por la tarde visitamos el palacio Ducal de Gandía, testigo de más de quinientos años de historia y que representa la época de máximo esplendor de la ciudad. Sus salas nobles, desde el impresionante Salón de Coronas hasta la magnífica Galería Dorada, cuentan la historia de una de las dinastías más influyentes del Renacimiento español: los Borja.
En este palacio nació el 28 de septiembre de 1510, Francisco de Borja, IV duque de Gandía.
En 1888, la Compañía de Jesús adquirió el palacio que estaba en un gran estado de deterioro, se restauraron las Sargas y se construyó la Capilla Neogótica.
A continuación, visitamos la Colegiata de Santa María. iglesia que se destruyó en 1936 y ha sido reconstruida.
Volvimos al convento de las Esclavas para cenar, relajarnos con un juego de preguntas y respuestas para cerrar este intenso día con un momento de reflexión y acogimiento en la capilla.
El domingo iniciamos la jornada con una oración y el desayuno antes de coger el autobús rumbo a Fontilles. Al llegar, visitamos los distintos edificios del recinto y el cementerio. Celebramos la eucaristía y dimos las gracias por estos dos días que nos han permitido convivir, visitar lugares emblemáticos y disfrutar. Nos hicimos la foto de recuerdo, comimos una paella maravillosa y volvimos al autobús para regresar a casa.
Hay que estar allí para poder sentir la potencia y sentimiento de lo que significa Fontilles. Desde 1902, cuando nació la idea de su fundación por parte del padre Ferris y el médico Joaquín Ballester para dar refugio y dignidad a los enfermos estigmatizados de lepra, hasta hoy, cuando acoge una residencia de ancianos y un hospital de enfermos de larga estancia, ha pasado más de un siglo y Fontilles sigue siendo un lugar emblemático.
Dos días donde hemos vuelto a convivir y emocionarnos al conocer o redescubrir lugares fundamentales en la historia de la Compañía de Jesús. Hemos hecho oración en silencio y en comunidad y nos hemos divertido y participado jugando: hemos sido familia Arrupe. ¡Gracias!
Rosario










El contacto con espacios cultural y geográficamente cercanos pero desconocidos y especiales ha tenido un impacto más profundo de lo esperado. En una comunidad de cuidado, con la belleza de la sencillez, hemos podido sentir y gustar la historia desde dentro.
El viaje se ha ido entrelazando a través de los momentos de oración, que nos ponen en presencia del encuentro con Jesús, la contemplación de la belleza a través del arte, el acercamiento a Francisco de Borja y su proceso de transformación espiritual y la visita a Fontilles.
Fontilles, espacio de sufrimiento, que nos rememora el Evangelio y los marginados… El paseo por la naturaleza y las espléndidas vistas nos abocó a muchas vidas concretas y diferentes lepras.
Ahora este espacio sagrado de acompañar enfermos nos evoca: vida, compromiso, solidaridad, sufrimiento, transformación, sacrificio, donación y el afán de un grupo de personas pioneras en el avance de la ciencia y humanidad. “Solo el amor convierte en milagro el barro”
Carmen y Vicent
La Peregrinación a Gandía y Fontilles, nos volvió a permitir vivir la fraternidad que se respira en la Comunidad de Arrupe. Acogida, servicio, alegría y muchísimo CARIÑO.
Tanto a Quique como a mí nos TOCÓ: FONTILLES.
Por su historia (120 años) y las muchas "historias de vida entregada" que allí percibimos. Se une la geografía del paisaje a la experiencia casi mística de vivir el AMOR que ES ENTREGA TOTAL, al servicio de los últimos, los desahuciados, los rechazados y marginados por la sociedad y el mundo.
DIOS VIVE ALLÍ, REAL Y PALPABLE y eso transfigura tú corazón, su vas allí humildemente, sin esperar nada.
Rosario y Quique






El pasado fin de semana los días 16 y 17 de mayo tuvimos el placer de disfrutar de la peregrinación de 2026 organizada por el Centro Arrupe. En otras ocasiones hemos salido de la Comunidad Valenciana, esta vez tocaba nuestra tierra.
De esta tierra salió San Francisco de Borja, aquí mismo se llevó a cabo el Sanatorio Fontilles de lucha contra la Lepra. Uno en época de San Ignacio, en épocas de Papas con hijos, otro en 1902 inició su camino y algunos de nosotros hemos tenido la suerte y el privilegio de conocer esta obra desde los años 80 del siglo XX.
En ambos casos tenemos la certeza de que Dios ha asistido, acompañado, impulsado, reforzado, apoyado la obra de los jesuitas desde la época de San Francisco de Borja, a la más cercana y conocida del Sanatorio de Fontilles.
Gracias a los organizadores, a Abel por promover las últimas tres peregrinaciones a Loyola, Manresa y Gandía, gracias por lo vivido. Esperando con ilusión la próxima.
Nacho
Este fin de semana pasado, en el que visitamos en Gandía lugares importantes en la vida de San Francisco de Borja y visitamos Fontilles, obra importante de lucha contra la lepra creada y apoyada por los jesuitas lo viví como un regalo. A pesar del ajustado horario del primer día, viví con mucho agradecimiento los ratos compartidos con muchas personas, unas más cercanas y otras menos conocidas, con las que tuve momentos de encuentro personal, también los momentos de oración de final o inicio del día, los momentos de tomar algo juntos, incluso momentos de concursar por equipos, y reírnos juntos. Pero sobre todo agradezco el paseo tranquilo por Fontilles y la Eucaristía de domingo celebrada en su Iglesia, en la que recordé muchos momentos de mi vida de Fe vividos y celebrados allí en mi juventud, con mi comunidad de entonces. Me siento muy agradecida por la comunidad que siento que tengo ahora, la que hemos ido formado en el Centro Arrupe, dónde puedo vivir mi fe y seguir compartiendo y apoyándome, para continuar en la construcción del Reino.
Lola







La peregrinación a Gandía-Fontilles ha sido una vez más, como en las otras ocasiones, una preciosa experiencia de alegre hermandad, cercanía y pertenencia a esa amplia y diversa comunidad que nos movemos en torno al Centro Arrupe. La amistad entre nosotros se va viendo confirmada en actividades como estas.
Como naturales de Gandía y ya conocedores también de Fontilles, la peregrinación del pasado fin de semana ha sido ante todo una vivencia de profundización en lo ya conocido y recorrido en otras ocasiones, pero ahora con una nueva luz y alguna sorpresa. Ahora vemos a San Francisco de Borja no como ese noble lejano y patrón de la ciudad de nuestra infancia, sino como alguien que se había dejado transformar por el Amor de Dios, renunciando a esa gloria del mundo que tan bien conocía y convirtiéndose en un auténtico pastor al servicio de los demás. También admiramos por primera vez el bello patrimonio artístico que había en el monasterio de las Clarisas, que nos pareció único y singular. La visita a Fontilles fue para nosotros una intensa toma de conciencia de la generosidad, entrega y bondad de tantas personas en ese valle. Tampoco a ninguna de ellas le importó nunca “pasar a la historia” pero nos han dejado un valioso legado del que nosotros hemos de ser dignos con nuestras acciones ante los desafíos del mundo actual, como ellos lo fueron del suyo.
Gracias a todos los que lo habéis hecho posible.
Juanjo y MªJosé
Como en todas las peregrinaciones de años anteriores, la de este año a Gandía y Fontilles nos ha permitido vivir una profunda experiencia de comunidad.
Ha sido un privilegio conocer lugares tan emblemáticos y cargados de historia, acompañados por unos guías que nos transmitieron tanta información de una manera tan amena.
Además, hemos disfrutado de la experiencia de compartir con el grupo tantos momentos de testimonio, convivencia, oración y risas.
Estas salidas nos ayudan a vivir de una manera diferente las eucaristías de los domingos y las demás actividades del Centro Arrupe, haciéndonos sentir una verdadera comunidad fraterna.
Luisa

