EVANGELIO Según Juan 20, 1-9
Domingo de Resurrección – Ciclo A
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.
COMENTARIO
¡Qué sorprendente y qué significativo es el comienzo del evangelio de este domingo de Pascua de Resurrección: una mujer que camina muy de mañana a una tumba vacía…! De este modo inicia el cuarto evangelio los dos capítulos que dedica a la Resurrección del Señor. ¡Pero es que así empiezan todos los evangelios los relatos de la Pascua! Marcos habla de María Magdalena, María de Santiago y Salomé (Mc 16, 1); Mateo habla de María Magdalena con la otra María (Mt 28, 1), Lucas habla de las mujeres que le habían acompañado desde Galilea (Lc 23.55 y 24.1). Mujeres y camino de un sepulcro. Mujeres que en aquel tiempo no podían ser testigos válidos y camino de un sepulcro vacío. ¡Qué extraño el modo de hacer las cosas de Dios! ¿Qué nos quiere decir con esto?
Quizá es sugerente hoy recordar también los testigos y circunstancias de la Navidad. De entrada, unos pastores hacia un pesebre; luego unos extranjeros que buscaban al Mesías en un palacio de la capital y acaban de rodillas ante una joven pareja en un pequeño pueblo. ¡Todo tan distinto a nuestros modos de pensar y de hacer! En la Resurrección, Pedro y “el otro discípulo, el predilecto de Jesús”, avisados por María Magdalena, corren hacia el sepulcro, lo ven vacío y sólo entonces “el que había llegado primero al sepulcro vio y creyó”
¿Qué mensaje nos da el evangelio? Nos habla de dificultades, de testigos y de actitudes en la Resurrección.
De dificultades. No fue fácil para los primeros discípulos creer, pese a que Jesús siempre que les había hablado de su pasión les había hablado de su resurrección. Pero la fuerza de la pasión y de la muerte es mucha y golpea el corazón y la mente humana hasta pensar que más allá de eso nada hay posible. Es lógico y humano que también hoy nos cueste creer en el triunfo de la Vida cuando nos golpean día a día tanto sufrimiento y tanta muerte, a veces tan crueles e inhumanos.
De testigos. Las mujeres son las que han amado a Jesús de un modo más entrañable. Las valida como testigos el amor, más allá de otros criterios humanos y descalificadores. Las últimas al pie de la cruz, son las primeras en la Resurrección.
El discípulo primero que cree es, según la tradición, el más joven y el más cercano afectivamente a Jesús. Creamos a quienes aman de verdad y con gratuidad. De modo especial, a quienes aman a las personas que la injusticia de este mundo excluye y condena.
De actitudes. La fe que no es la demostración racional de nada y que tampoco es, como pretendía el bueno de Tomás, palpar y tocar. La fe en la Palabra hecha carne y presente hoy en la comunidad que, en la escucha de esa Palabra, desea y pide vivir y morir lavando los pies de la humanidad en el más humilde de los servicios.
