Sentarse a hablar

En estas últimas semanas la palabra “diálogo” se ha vuelto a hacer presente en la vida pública. Para unos, es el camino para abordar situaciones de conflicto. Para otros, es una quimera imposible, además de ser una ingenuidad.

Una situación que, quizá, a alguno le ha podido llevar a pensar en sus propios atascos, en esos conflictos en el ámbito personal, familiar, profesional… Y, quizá, ha escuchado que alguien le decía “tienes que sentarte y hablar”. Parece que, tarde o temprano, las personas reconocemos que el diálogo es la forma que tenemos para hacer que los conflictos no terminen en enfrentamientos abiertos o solapados. Otra cosa es lo que finalmente lleguemos a hacer…

Pero para dialogar necesitamos aprender a escuchar. Algo que no deberíamos dar por sentado como una evidencia. La escucha necesita aprendizaje. Es una tarea que pide no sólo adquirir destrezas y habilidades sino, sobre todo, desarrollar unas disposiciones, unas actitudes que quizá nos pidan un cambio a todos. Y es que la escucha no es una estrategia.

Escuchar nos implica porque escuchamos con nuestras creencias, con nuestra filias y nuestras fobias, con nuestras formas de percibir y valorar los acontecimientos, con nuestras reacciones emocionales desbordadas o contenidas… El desconocimiento de todo ello nos incapacita para una escucha que haga posible el diálogo.

Pensando en aquellos que desean realizar ese aprendizaje vital, proponemos la ESCUELA DE ESCUCHA. Una propuesta que podrás conocer en este enlace

2 Comentarios

  1. Vicente septiembre 30, 2017 Responder

    gracias.

    • AUTOR
      Centro Arrupe septiembre 30, 2017 Responder

      a ti, Vicente!

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