Preparando el futuro

“Hubo un tiempo -a lo largo de muchos siglos- en que fe y y justicia iban tan unidos, tan de la mano que los cristianos se conocían por su capacidad de ser compasivos. Eso era tan normal que, durante siglos, jamás se ha hecho problema, jamás. No se sabe por qué esta tradición pareció perder evidencia. Y cuando la cristiandad habló otra vez de fe y justicia, como parte de la visión cristiana, se levantaron voces acusadoras que veían comunismo o activismo en todas partes. ¿Qué ha pasado ahí?”. Así se expresaba el Padre Adolfo Nicolás, durante una conferencia en el Centro Arrupe, siendo entonces Superior General de la Compañía de Jesús.

Desde el Centro Arrupe veníamos constatando que, en el ámbito de la pastoral juvenil, esa fractura ha estado impregnando las propuestas que se hacen a los jóvenes, hasta el punto que la dimensión fe-justicia está ausente de una forma generalizada en los procesos de formación que se realizan en los grupos juveniles.

No se trata de falta de sensibilidad ante los problemas sociales o de una débil implicación a través de compromisos en campañas o acciones puntuales. Basta ver el interés que despierta el voluntariado en los jóvenes o las numerosas propuestas que se les hacen desde ámbitos eclesiales. La cuestión es que no estamos ofreciendo a los jóvenes lo que propone la Iglesia cuando reflexiona sobre la dimensión pública de la fe para que descubran las implicaciones que conlleva en lo político, lo económico, lo social o lo ecológico.

Si la fe no es algo que quede en el ámbito de lo privado sino que su espacio natural es lo público, hemos de reconocer que no estamos preparando a los jóvenes para que, en sus vidas, la fe tenga una incidencia pública.

Por ello, desde el Centro Arrupe y en colaboración con otras instituciones eclesiales de Valencia, hemos iniciado un espacio de formación que busca ayudar a que el joven vaya integrando, desde la Doctrina Social de la Iglesia, la dimensión pública de la fe y su incidencia en ámbitos como la política o la economía.

3 Comentarios

  1. Manuel Argudo noviembre 6, 2016 Responder

    ¡ Cuanto me alegra leer esta reflexion que me llevo haciendo a mi mismo!
    ¡ La Iglesia no esta preparando a los cristianos como ciudadanos criticos, libres, valientes, capaces de discernir las injusticias, quien, como y porque se producen. No ha puesto interes alguno en crear escuelas de formacion que pudiesen unir la vivencia de la fe personal a la exigencia del Evangelio de Jesus.

    Nunca he entendido este pasotismo, esa desgana y desidia del los responsables de formacion por no adentrase en los problemas reales de la sociedad dejando de lado la polittica, el sindicato, la revindicacion social como instrumento para construir una sociedad mejor.
    Mantego que la aprobacion de una ley justa en el parlamento aprobando un salario digno, justo y necersario para los que nada tienen, solucionan rapidamente lo que Caritas intenta parchear. Para ello hacen falta politicos cristianos- de verdad- en los parlamentos.
    Me alegro mucho de esa propuesta. Manolo Argudo

  2. Mariela Muñoz Arango noviembre 7, 2016 Responder

    Muy bien que en España se este tratando adoctrinar a los jóvenes en fe y justicia
    Dios los guarde
    Mariela

  3. Joaquin noviembre 14, 2016 Responder

    En que tiempos la fe y la justicia se daban la mano?
    Cuando se dio la fractura?
    Cuáles han sido las causas?

    – En tiempos de los Papas Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I?

    En tiempos del Concilio Vaticano II, las Asambleas del CELAM, la CLAR, los Capítulos Generales de las Congregaciones Religiosas?

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