¿Por qué una Escuela de Escucha?

“Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a darme consejos, no has hecho lo que te he pedido. Cuando te pido que me escuches, y tú empiezas a decirme por qué no tendría que sentirme así, no respetas mis sentimientos. Cuando te pido que me escuches y tú sientes el deber de hacer algo para resolver mi problema no respondes a mis necesidades. ¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches no que hables ni que hagas. Sólo que me escuches. Aconsejar es fácil. Pero yo no soy un incapaz. Quizá esté desanimado o en dificultad, pero no soy un inútil. Cuando tú haces por mí lo que yo mismo podría hacer y no necesito, no haces más que contribuir a mi inseguridad. Pero cuando aceptas, simplemente, que lo que siento me pertenece, aunque sea irracional, entonces no tengo que intentar hacértelo entender, sino empezar a descubrir lo que hay dentro de mi”

Así se expresaba Richard O´Donell, supervisor de la formación pastoral clínica en el Hospital San José de Milwaukee, en el libro “El mosaico de la misericordia”.

Quizá al leer este texto te has podido reconocer en esas situaciones en que necesitabas ser escuchado para liberarte de la soledad emocional en la que te sentías morir o para aliviar las durezas generadas con el tiempo en zonas no acariciadas o para airear los sentimientos que tanto hacen sufrir secretamente.

Quizá al leer este texto de Richard O´Donell has podido recordar que, en ocasiones como ésas, te empezaban a decir lo que tenías que hacer o a darte razones que explicaran lo que te pasaba. No buscabas consejo. No buscabas explicaciones. Buscabas ser escuchado sin verte sometido a valoraciones, opiniones y pareceres.

No es fácil escuchar cuando nos encontramos ante el desahogo de emociones o de preguntas que se hace la persona en voz alta porque se siente desconcertada, perdida, confusa… Es entonces cuando se activan mecanismos que nos defiendan de la vulnerabilidad y la fragilidad del otro.

No es fácil escuchar pero se puede aprender. Se pueden aprender destrezas para gestionar lo que provoca en nosotros aquello que escuchamos. Se puede aprender una escucha que sea plena disponibilidad al otro, a su vivencia, a sus emociones, a sus preguntas… Se puede aprender una escucha que sea acogida, aceptación incondicional, ausencia de juicio y valoraciones.

Si te interesa aprender una escucha así necesitarás explorar, adentrarte en ti mismo y desentrañar esa maraña de respuestas aprendidas a las que acudimos mecánicamente. Si te interesa aprender una escucha así necesitarás desaprender lo que hasta ahora te parecía que era la mejor forma de escuchar.

Si te interesa aprender una escucha así, te proponemos la ESCUELA DE ESCUCHA, enlazar

2 Comentarios

  1. pedro septiembre 12, 2017 Responder

    No puedo asistir personalmente a esos cursos porque solo estoy en Valencia los fines de semana, Cosas que traen vivir en un pueblo a 160 Kmts de la capital. Me contento con recibir el boletín e intentar poner en práctica las ideas y deseos de hacer… la voluntad de nuestro Dios

    • AUTOR
      Centro Arrupe septiembre 22, 2017 Responder

      Hola Pedro. Gracias por tu mensaje. Nos alegra saber que recibes nuestro boletín y que deseas hacer la voluntad de Dios. Tus palabras nos animan a nosotros a que sea ese mismo deseo el que nos mueva en todo lo que hacemos.

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