MAGIS Valencia

“Dejémonos sorprender”. Estas son las palabras que dijo un compañero en la primera reunión de MAGIS Valencia y me siguen resonando con mucha fuerza.

Llegas un viernes a las nueve de la noche al Centro Arrupe y te encuentras una treintena de jóvenes-adultos que quieren participar y formar parte de este nuevo grupo… Y te quedas extrañado. ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué están regalando? Y mis primeros pensamientos son: no puede ser que estos chavales estén un viernes a estas horas por aquí, deberían estar de fiesta… Y entonces te das cuenta que son chavales muy normales con ganas de salir de fiesta sí, pero también con inquietudes y deseos de búsqueda. ¿Qué tremendo no? Gente joven con ganas de conocer, compartir, dar vida…

Muchos de ellos simplemente vienen porque tienen inquietudes; vienen movidos por un amigo, uno que fuera profesor suyo, porque lo vieron por la pagina web y según dicen ”tenia buena pinta”…

En definitiva sea cual sea su razón por la que deciden acudir, siendo conscientes o no, estamos siendo movidos.  Está actuando dentro de nosotros “algo” que nos lleva hacia una dirección. ¿Qué es ese algo? Eso ya será en un siguiente paso… ya habrá tiempo para poner nombre a ese “algo”, pero por el momento está muy bien que exista movimiento dentro de nosotros, que no nos resulta indiferente esta vida, que existan motivos por los que gastar la vida!

Esta gente tiene ganas de conocer esa alegría que el Papa Francisco define como “la alegría del evangelio”. Algo debe desprender que es capaz de movilizar y transformar.

Debería de estar acostumbrado a ver como dentro de tanta gente joven se despiertan “la llama” así es como la llamo yo. Si la dejamos actuar desemboca en enamoramiento. Enamoramiento que provoca pasiones, pasiones por el evangelio y pasiones por Jesús… pero la verdad es que me sigue sorprendiendo como el primer día.

Pablo Badía

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