Invitación a la tranquilidad

Miraba la realidad y la miraba de tal modo que reconocía en ella la presencia del Reino creciendo como la semilla pequeña que puede llegar a convertirse en un gran árbol (Mt 13,31-32), como el puñado de levadura, que fermenta una gran masa (Mt 13,33), como la buena semilla que crece en medio de la cizaña (Mt 13,24-30). Y se dio cuenta que el Reino crecía y sintió la misma sorpresa de aquel que planta una semilla y al día siguiente se encuentra que ha germinado sin saber cómo (Mc 4, 26-34)

Y descubrió que no había motivo alguno por sentirse ansioso o preocupado porque el Reino, al igual que la semilla, esconde en sí mismo la fuerza de un crecimiento imparable: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Quizá por eso toda su vida fue una invitación a la tranquilidad (Mt 6,24-34) y a dejar todas las ansiedades que no hacen sino despistarnos de lo esencial: buscar el Reino de Dios y su justicia. Todo lo demás, aunque nos cueste creerlo, ya se nos está dando por añadidura.

 

 

2 Comentarios

  1. Francisco junio 14, 2015 Responder

    Excelente reflexión que en estos momentos me llena de tranquilidad. En el día a día vamos acumulando tal cantidad de mediocridades que cada vez veo más necesario parar aunque sea unos minutos y dejar que Dios hable.

  2. manuel cano sanchez julio 14, 2015 Responder

    Por gracias a Dios nuestro Padre no terminarios nunca, nunca. La oracio del Padre Nuestro, sencilla como El lo ha creado todo. Riqueza que tiene un contenido, profundidad………que a nadie nos puede dejar ” con los bolsillos vavios” ? La liturgia……..demos gracias al Señor…….¿ sé podria sentir tristeza.Te pido Señor que sé me pegue la lengua al paladar sí mé olvido de Tí.

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