Herodes no está para fiestas

Te proponemos que hoy nos acerquemos al capítulo 2 del Evangelio de Mateo y que juntos identifiquemos algunas pistas que nos orienten en su lectura. Nos podrá ayudar justamente hoy, Fiesta de la Epifanía.

Mateo concluye el capítulo 1 de este modo: “ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.” (Mt 1:25) y comienza el capítulo 2 que presente cuatro escenas:

  • La visita de los magos (Mt 2:1-12)
  • El exilio de Jesús en Egipto (Mt 2:13-15)
  • La matanza de los inocentes (Mt 2: 16-18)
  • El regreso de Egipto (Mt 2:19-23)

Estas cuatro escenas presentan las consecuencias que tiene el nacimiento de Jesús y, en todas ellas, hay un denominador común: la presencia del rey Herodes:

En la visita de los magos, se nos dice que “al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén” (2:3) y que “Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje” (2:7-8).

En el relato del exilio de Jesús en Egipto, se nos recuerdan las palabras del Ángel del Señor que se apareció en sueños a José: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo” (2:13)

En la matanza de los inocentes, contemplamos la reacción del rey al verse engañado por los magos de Oriente: “Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado” (2:16)

Y, finalmente, el capítulo 2 concluye con el relato del regreso de Egipto donde aparece la última referencia al rey: “Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño” (2:19-20)

Leído el capítulo 2 de Mateo de esta manera, llama la atención el protagonismo que tiene Herodes. Es el poder de este mundo que se siente amenazado y que hace todo lo posible por quitar de en medio a Jesús. Como recuerda el Papa Francisco, “Herodes es un hombre de poder, que sólo consigue ver en el otro a un rival. Y en el fondo, también considera a Dios como un rival, más aún, como el rival más peligroso.” (Homilía de la Epifanía de 2016).

Mateo tiene un especial interés en mostrar las consecuencias que desata el nacimiento de Jesús entre los poderosos de este mundo y lo hace, magistralmente, a lo largo de su capítulo segundo por medio de estas cuatro escenas. Ciertamente, Herodes y los poderosos no están para fiestas.

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